viernes, 9 de diciembre de 2016
¿Qué es lo más complicado de mantener mientras vas envejeciendo?
Las cosas que te gustan, creo yo.
A medida que uno tiene más edad, comienza a acostumbrarse a un ritmo de vida específico, y cualquier cosa que llegue a romper ese ritmo de vida es molesta, estresante, casi enfurecedor. Cualquier cosa que se salga de los planes que uno tiene es tan desmotivante como que algo no salga bien, y es un poco extraño que nadie parezca darse cuenta de eso.
Cuando uno es más joven uno tiende a probar miles de cosas nuevas, de mundos nuevos, de puntos de vista distintos. Es una búsqueda casi interminable de uno mismo, que (obviamente) termina cuando defines todos tus gustos y tu personalidad, y de ahí en adelante todos tus esfuerzos van hacia otras cosas, como lo que quieres hacer cuando seas adulto, o encontrar pareja, no sé la verdad, no he vivido tanto como otras personas.
El problema es que dejar de buscarte te hace amargarte, lentamente. Uno deja de buscar cosas que le gusten, y las cosas que hace unos años te gustaban de a poco dejaron de gustarte, por lo que cada vez, lentamente, te vas quedando con menos y menos cosas que te gustan, hasta que son una o dos. Solo una o dos cosas que te gustan, el resto es rutina, contar las horas y los días para hacer aquello que te gusta, hasta que tarde o temprano ese algo también desaparecerá.
Por eso los "adultos" siempre dicen que los niños están cada vez más desordenados, más rebeldes, más tontos, más "absorbidos" por la nueva tecnología. Es porque a diferencia de esos "adultos", la gente joven aún se está buscando a sí misma, aprendiendo de lo que le gusta y lo que no, y el mundo actual es lo único que tienen para eso.
La idea, principalmente, es no volverse uno de esos "adultos", que te dicen lo que tienes que hacer y lo que no sin razón alguna, solo porque tratas de ser "distinto". La idea es no volverse ese tipo de adulto que no juega a nada, que está consumido por su trabajo, y que siempre que le ofrecen hacer algo nuevo, probar algo nuevo o jugar algo distinto a lo que le gusta dice "no", sin pensárselo dos veces, y sin dar su brazo a torcer sin importar qué tanto se le insista...
Lo importante es no volverse monocromo, sea el color que sea que te identifique.
Lo importante es tener siempre muchos colores dentro de ti.
Dejar que nuevos colores entren en ti.
Y lo más importante...
Dejar que colores salgan de ti, no anclarse al pasado, para que la mezcla de colores no se convierta en un negro muy difícil de arreglar.
Quizá llegue un momento en el que yo también me convierta en un adulto amargado, quizá ya lo soy a medias, no lo sé.
Pero voy a hacer que eso se retrase lo máximo posible, voy a mirar siempre el mundo que me rodea con mis ojos bien abiertos, aprendiendo de la gente, de lo que me gusta, de lo que antes me gustaba y ya no, y de lo que empieza a gustarme cada vez que aprendo más y más del mundo.
Lo importante es no olvidarse de vivir, y con eso no me refiero a pasar de fiesta en fiesta todos los días, hay mucha gente que vive así que yo considero que ya se olvidó de vivir. Es más en el sentido de sentir el mundo que te rodea, mirar, escuchar y oler los detalles, leer las miradas de la gente, disfrutar de verlas reír. No olvidarse que en este mundo jamás dejas de aprender.
Y mientras más aprendes, más cosas te gustan, y a la vez menos cosas te gustan, en un intercambio de cosas favoritas que no se detiene, pero tu en tu esencia seguirás siendo el mismo, aunque más crecido.
Luchar contra la monocromía, y dejar que tus colores favoritos cambien.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
