martes, 30 de mayo de 2017


Me gustan los días tranquilos. No tanto porque sean tranquilos de por sí, sino porque de ellos puedes hacer lo que más quieras. No hay presiones para hacer algo obligadamente, y si lo hay no se hace de mala gana.
Porque es un día tranquilo. Y en esos días muy pocas cosas pueden molestarte.
Se puede ver el cielo sin ningún filtro de color, tal y como es, con nubes o sin ellas.
Puede sentirse el viento pasar de un lado para otro, jugando contigo, acompañándote en un día que no te pide nada, que te deja vivirlo tal y como es.
Puedes dejar que el tiempo vuele sin darte cuenta haciendo lo que más te guste, o puedes dejar que pase lenta y cómodamente mientras piensas o te das vueltas por cosas que durante otros días habías dejado pendientes.

Ese día tranquilo puede ser lo que quieras para ti, y eso es uno de los mejores regalos que una vida llena de responsabilidades puede darte.
Lo malo es que cuando estás tan acostumbrado a un ritmo acelerado y estresado, cuando no sabes que hacer a menos que se relacione con el trabajo, esos días tan únicos pueden convertirse en solamente otro día de trabajo, o peor aún, en una tortura al no saber qué hacer con tanto tiempo libre, no saber dónde dirigirte porque no hay nadie que te lo diga, esos días son sólo para ti, y muchas veces la gente no sabe tomar una dirección por si sola.

Para mí, este día tranquilo fue uno en el que leí y escribí para avanzar mi tesis, en el que miré el cielo y disfruté del silencio aprovechando que estaba solo, me pregunté un par de cosas estúpidas, toqué guitarra y reanudé un par de proyectos pendientes aprovechando la tranquilidad.

Un día "fome", sí, pero a todos nos hacen falta de vez en cuando.
Sólo espero que el día de mi novia no haya estado tan estresado.

sábado, 20 de mayo de 2017

Dream Chaser


Es normal sentirse encerrado a veces, a pesar de tener el mundo completo para moverte.
No se trata de un encierro físico, es más un encierro que comienza por las decisiones que tomamos, y al camino que nos dirigimos.
Nos dijeron que podíamos ser cualquier cosa que quisieramos, y  tenían razón: sí que podemos. El problema surge cuando quieres ser más de una cosa a la vez, cuando tu mente se debate entre ir hacia un camino u otro casi en dirección opuesta. Es muy difícil caminarlos ambos a la vez, sin sacrificar amistades, tiempo libre o amor en el camino. Es muy difícil decidirte a consagrarte a algo cuando tu mente todavía deambula en otras cosas.
La gente que posee vocación para solamente una cosa es realmente afortunada de no tener que enfrentarse a una decisión así, de no tener que ver cómo eres bueno en algo, pero ese algo no te gusta, o la frustración que se siente que te guste tanto hacer algo y ver cómo a pesar del esfuerzo que le das pareces no progresar, como si el mundo te dijera "esto no es lo tuyo, amigo".
¿Saben las personas lo que se siente ver que mientras más avanzas hacia algo que quieres ser, más te das cuenta que tienes que sacrificar y sacrificar para alcanzar ese sueño cada vez más cercano? Es difícil que muchas personas lo sepan, porque este mundo nos dice una y otra vez que la amistad y la diversión es más importante, así que nunca hay una decisión que tomar, siempre son las amistades y la diversión primero, y si alcanzar un sueño supone sacrificar una de las dos, pues mala suerte, ese sueño no era lo tuyo entonces.
La vida nunca ha sido así.
La gente que ha logrado algo jamás te va a contar lo mucho que falló antes de lograr algo, lo mucho que le dolió ver cómo sus amistades de hace tanto tiempo ya no podían verlo tan seguido porque se esforzaba en cumplir su sueño, y que lentamente ese poco contacto fue matando la amistad.
Tampoco te hablarán de la tolerancia y paciencia que sus parejas (si es que siguen teniendo alguna) tuvo que tener para que lograra alcanzar sus metas.

Cumplir tus sueños es desear vender tu alma y convertirte en algo que quizá siempre fuiste, pero que no sabías que estaba ahí. Definitivamente no lo que eres mientras persigues tu sueño.
Tal es el sacrificio que se hace para alcanzar esa tan lejana meta, que es muy difícil tener dos a la vez.

Mucha gente (como yo), se debate infinitamente hacia cuál de las dos (o quizá tres) posibilidades consagrarse, intentando no ser consumido por tu mismo sueño en el camino, hasta el punto de ser irreconocible. Podrían hacerse los dos a la vez, sí, pero anda a saber tú que pasará con tu vida personal si intentas hacer algo así.

No todos (por no decir casi nadie) está dispuesto a realizar tales sacrificios por cumplir un sueño, a veces lo más simple es lo más bonito. A veces vivir feliz es mejor que ser la persona más importante del planeta. A veces dejar una cálida y colorida huella en tus seres queridos es mejor que dejar tu huella en la historia de la humanidad.

Y otras veces, no sabes si podrías vivir con el amargo arrepentimiento de que con un poco de esfuerzo y dedicación, con un poco más de sacrificio hubieras sido algo mucho más grande de lo que eres ahora, que finalmente la flojera te ganó.

Si a todos se les revelara lo mucho que hay que perder de su vida actual para ganar su más grande sueño, serían contados con los dedos los que se atreverían a ganarlo.

Somos unos ávaros, lo queremos todo sin perder nada, le tenemos miedo a volvernos irreconocibles.

Querer alcanzar tu sueño es lanzarte al vacío, sabiendo que serás una persona muerta y revivida al salir de ahí, una persona que lo vio todo, que ya ve el mundo con otros ojos, una persona que jamás podría sentirse cómoda volviendo al lugar desde donde se lanzó al vacío.

¿Estás dispuesta a sacrificarte de esa manera por alcanzar lo que más deseas? Quizá ya lo estás haciendo sin darte cuenta, con cambios tan lentos y constantes que ni los hemos notado.
Por eso, a pesar de lo feo que suene allí arriba, el proceso es tan lento que finalmente "sólo los que te querían de verdad siguen a tu lado", como diría la mayoría de la gente.

lunes, 15 de mayo de 2017

Power



Cuando alguien te pregunta si eres fuerte o no, es difícil (a menos que se tenga un ego inmenso) decir que lo eres. Eso tiene una respuesta bastante simple, la verdad.
Todos tenemos una percepción distinta de lo que es la fuerza. Para cada uno de nosotros ser fuerte significa algo distinto, y a veces le tememos o intentamos llegar a esa definición de fuerza que tenemos. Hay gente que piensa que la fuerza física es lo importante, tener el cuerpo para pararte frente a cualquiera y que esa persona te tema, o te respete, de esa manera tus opiniones tendrán más peso porque vendrán de una persona que se ve fuerte a simple vista.
Otras personas toman el camino contrario, pensando que la fortaleza es mental, que aquella persona paciente, que siempre entiende todo, inteligente y creativo es donde la verdadera fuerza está, que no se puede superar a alguien que te da respuestas tan convincentes que su fuerza no proviene de su apariencia, si no de sus palabras.

Sólo viendo esos dos tipos de fuerza uno puede darse cuenta que también son débiles desde otro punto de vista. Ambos tipos de fuerza tienen sus defectos, y ellos mismos (más que nadie) son conscientes de lo que les falta, y tratan de esconderlo, o de intentar complementarlo con algo más. Va a depender de cómo te ha tratado el mundo, de qué es lo que te pide para ser exitoso, o para al menos vivir bien. Aquella persona a la que tanto se admira porque se le ve fuerte podría considerarse débil porque los desafíos a los que se enfrenta son mucho mayores a los que su fuerza actual le permiten abarcar. Sólo él se da cuenta de eso, nosotros sólo admiramos cómo enfrenta esa cruel y aparentemente injusta batalla.

Para mí, una persona fuerte es aquella que es capaz de sonreír cuando tiene que sonreír, llorar cuando tiene que llorar, gritar y pelear cuando tiene que hacerlo, aquella persona que no se guarda nada en su interior porque esta vida se trata de encontrarte a ti mismo, admitir que ese interior tuyo siempre cambia, y a pesar de eso seguirlo a donde esos cambios los lleven.  Una persona que no duda en decir cuando algo le gusta o le disgusta, y explicar bien por qué es así para esa persona. Estar abierto a toda experiencia y saber defender lo que se crea que es cierto, como también admitir cuando se está equivocado. Para mí una persona es fuerte cuando fluye como el río, y vuela como el viento. Una persona que con una sonrisa te devuelve la tranquilidad y te entrega confianza, incluso en los momentos más difíciles.

En el fondo, una persona imposible de ser, pero sí que es entretenido intentar alcanzar ese imposible.
Y para mí, la esencia de la fuerza es la capacidad de entregar apoyo y tranquilidad incluso en los momentos más oscuros de la vida. No tiene que ver con fuerza física, ni con fuerza mental, sino que con fuerza de voluntad.

Obviamente esa fuerza también tiene debilidades, pero yo no tengo problemas con tener defectos. Ninguna fuerza es absoluta o vence a todas. Eso no es lo importante.

Lo importante es saber que una persona es fuerte (de una u otra manera) cuando alguien más quiere o ha pensado ser como esa persona.

viernes, 12 de mayo de 2017


Leer, leer, y más leer.
De a poco se avanza lo que se tiene que hacer.

Te amo mucho amor, sigamos juntos caminando en este juego de la vida.

miércoles, 10 de mayo de 2017


De mañana, casi madrugada, cuando el límite entre los sueños y la realidad es tan difuso, que cuesta creer que hace un momento eras alguien distinto, en un mundo distinto y con una forma de vivir completamente nueva. Hasta parece que el sueño era la realidad y tu estás soñando ese momento en un mundo más lento y pacífico de lo que te gustaría que fuera, traído a este mundo por algo llamado despertador, y anclado para siempre en este mundo tan magnético, no te queda otra que rogar a que alguno de los métodos de viaje llamado "sueño" te lleve de vuelta a tu mundo real.

Quizá sea esa la realidad de la mayoría de nosotros, pero lo fuimos olvidando con el tiempo. Después de todo este mundo es tan detallado y variado que es difícil no convencerse de que este mundo es en verdad la única realidad que existe, aunque el cielo no sea rosa o verde, aunque no exista la magia, o no existan esas criaturas que te caían tan bien.

Finalmente, te lavas la cara y te enfocas en este mundo, después de todo hay que trabajar, ir al colegio, preparar la comida, atender a la familia. Y a los cinco minutos la sensación tan nostálgica que sentías desaparece.

Es magnético este mundo, de verdad. Está diseñado para que no pienses en otro que no sea en él, y para que todo lo que desees para ser feliz lo encuentres aquí. O eso te hace pensar.

lunes, 8 de mayo de 2017

Viaje


Al volver del viaje que tuvimos los dos, me di cuenta de muchas muchas cosas.
Primero (y más importante), fue que estamos creciendo juntos, que uno de verdad puede sentir esa unión tan fuerte que tenemos, y que seguirá ahí sin importar lo que pase. Es extraño decir este tipo de cosas cuando ya estás tan viejo para cosas cursis, pero hay rasgos de la personalidad que nunca van a desaparecer, y ser cursi creo que en mi caso no va a irse durante mucho tiempo.
Compartir tantas cosas contigo, vivir esa experiencia que es viajar a otro país contigo, conocer lugares maravillosos juntos, no  tenerle miedo a lo desconocido (porque FUE desconocido hacer un viaje prácticamente épico para allá) porque estamos juntos, y nos sentimos muy seguros mientras nos tengamos el uno al otro.
Son ese tipo de cosas pequeñas que uno no piensa en un principio que están ahí, pero cuando uno las nota se da cuenta del verdadero valor que tienen, de la mucha confianza que nos tenemos y lo mucho que nos amamos, a nuestra manera, en este estilo de vida que tenemos y que espero que no dure por siempre, ojalá cambiarlo por situaciones muy parecidas a las que tuvimos en ese viaje.
Por eso y muchas cosas más  te amo mucho amor, creo que nunca dejaré de escribir aquí, aunque a veces demore más que otras en escribir.

Segundo, hubo algo que aún no puedo explicar muy bien que pasó cuando llegamos a la puerta del sol, y mientras caminábamos mojándonos sin parar (que te comente que cuando dormí ese día cerraba los ojos y veía la lluvia y las gotas cayendo xd). Si hubieras jugado Earthbound podría explicártelo mejor, pero voy a tener que intentar explicarlo así a la mala nomas.
Hubo un momento mientras estábamos parados esperando que se despejara, después de esa larga subida, donde no teníamos cómo ocultarnos de la lluvia (además de los "impermeables"), mojados y muertos de frío húmedo, que no me quedó otra que dejar de resistirme y entregarme a la lluvia, dejar que me golpee y acostumbrarme a ella, hacerla mi amiga. En ese momento me di cuenta que estaba visitando uno de los lugares que me habían hecho crecer como persona, me habían mostrado una opción ante los problemas que nunca antes había considerado, que me habían dado una fortaleza que tenía y que nunca antes había usado.
No sé cómo explicarlo mejor, pero desde ese entonces tengo una sensación de que soy una persona más fuerte. Obviamente no físicamente (aunque técnicamente también salimos, obligadamente, más fuertes físicamente después de ese viaje), pero más mentalmente, como si la lluvia y la montaña me hubieran entregado algo que debía apreciar.
Por eso no paraba de decirte que prefería mil veces que nos haya tocado ese nublado antes que el soleado turístico.

Hay otras cosas que también me di cuenta, y que en el fondo crecimos mucho en ese viaje, pero no vale decirlo todo aquí porque el resto no son cosas interesantes de leer, aunque sean útiles.

Sólo me queda decir respecto a eso que estoy muy feliz de haber hecho ese viaje contigo, y que sigo muy enamorado de ti.

Te amo mucho.