Es normal sentirse encerrado a veces, a pesar de tener el mundo completo para moverte.
No se trata de un encierro físico, es más un encierro que comienza por las decisiones que tomamos, y al camino que nos dirigimos.
Nos dijeron que podíamos ser cualquier cosa que quisieramos, y tenían razón: sí que podemos. El problema surge cuando quieres ser más de una cosa a la vez, cuando tu mente se debate entre ir hacia un camino u otro casi en dirección opuesta. Es muy difícil caminarlos ambos a la vez, sin sacrificar amistades, tiempo libre o amor en el camino. Es muy difícil decidirte a consagrarte a algo cuando tu mente todavía deambula en otras cosas.
La gente que posee vocación para solamente una cosa es realmente afortunada de no tener que enfrentarse a una decisión así, de no tener que ver cómo eres bueno en algo, pero ese algo no te gusta, o la frustración que se siente que te guste tanto hacer algo y ver cómo a pesar del esfuerzo que le das pareces no progresar, como si el mundo te dijera "esto no es lo tuyo, amigo".
¿Saben las personas lo que se siente ver que mientras más avanzas hacia algo que quieres ser, más te das cuenta que tienes que sacrificar y sacrificar para alcanzar ese sueño cada vez más cercano? Es difícil que muchas personas lo sepan, porque este mundo nos dice una y otra vez que la amistad y la diversión es más importante, así que nunca hay una decisión que tomar, siempre son las amistades y la diversión primero, y si alcanzar un sueño supone sacrificar una de las dos, pues mala suerte, ese sueño no era lo tuyo entonces.
La vida nunca ha sido así.
La gente que ha logrado algo jamás te va a contar lo mucho que falló antes de lograr algo, lo mucho que le dolió ver cómo sus amistades de hace tanto tiempo ya no podían verlo tan seguido porque se esforzaba en cumplir su sueño, y que lentamente ese poco contacto fue matando la amistad.
Tampoco te hablarán de la tolerancia y paciencia que sus parejas (si es que siguen teniendo alguna) tuvo que tener para que lograra alcanzar sus metas.
Cumplir tus sueños es desear vender tu alma y convertirte en algo que quizá siempre fuiste, pero que no sabías que estaba ahí. Definitivamente no lo que eres mientras persigues tu sueño.
Tal es el sacrificio que se hace para alcanzar esa tan lejana meta, que es muy difícil tener dos a la vez.
Mucha gente (como yo), se debate infinitamente hacia cuál de las dos (o quizá tres) posibilidades consagrarse, intentando no ser consumido por tu mismo sueño en el camino, hasta el punto de ser irreconocible. Podrían hacerse los dos a la vez, sí, pero anda a saber tú que pasará con tu vida personal si intentas hacer algo así.
No todos (por no decir casi nadie) está dispuesto a realizar tales sacrificios por cumplir un sueño, a veces lo más simple es lo más bonito. A veces vivir feliz es mejor que ser la persona más importante del planeta. A veces dejar una cálida y colorida huella en tus seres queridos es mejor que dejar tu huella en la historia de la humanidad.
Y otras veces, no sabes si podrías vivir con el amargo arrepentimiento de que con un poco de esfuerzo y dedicación, con un poco más de sacrificio hubieras sido algo mucho más grande de lo que eres ahora, que finalmente la flojera te ganó.
Si a todos se les revelara lo mucho que hay que perder de su vida actual para ganar su más grande sueño, serían contados con los dedos los que se atreverían a ganarlo.
Somos unos ávaros, lo queremos todo sin perder nada, le tenemos miedo a volvernos irreconocibles.
Querer alcanzar tu sueño es lanzarte al vacío, sabiendo que serás una persona muerta y revivida al salir de ahí, una persona que lo vio todo, que ya ve el mundo con otros ojos, una persona que jamás podría sentirse cómoda volviendo al lugar desde donde se lanzó al vacío.
¿Estás dispuesta a sacrificarte de esa manera por alcanzar lo que más deseas? Quizá ya lo estás haciendo sin darte cuenta, con cambios tan lentos y constantes que ni los hemos notado.
Por eso, a pesar de lo feo que suene allí arriba, el proceso es tan lento que finalmente "sólo los que te querían de verdad siguen a tu lado", como diría la mayoría de la gente.