miércoles, 10 de mayo de 2017
De mañana, casi madrugada, cuando el límite entre los sueños y la realidad es tan difuso, que cuesta creer que hace un momento eras alguien distinto, en un mundo distinto y con una forma de vivir completamente nueva. Hasta parece que el sueño era la realidad y tu estás soñando ese momento en un mundo más lento y pacífico de lo que te gustaría que fuera, traído a este mundo por algo llamado despertador, y anclado para siempre en este mundo tan magnético, no te queda otra que rogar a que alguno de los métodos de viaje llamado "sueño" te lleve de vuelta a tu mundo real.
Quizá sea esa la realidad de la mayoría de nosotros, pero lo fuimos olvidando con el tiempo. Después de todo este mundo es tan detallado y variado que es difícil no convencerse de que este mundo es en verdad la única realidad que existe, aunque el cielo no sea rosa o verde, aunque no exista la magia, o no existan esas criaturas que te caían tan bien.
Finalmente, te lavas la cara y te enfocas en este mundo, después de todo hay que trabajar, ir al colegio, preparar la comida, atender a la familia. Y a los cinco minutos la sensación tan nostálgica que sentías desaparece.
Es magnético este mundo, de verdad. Está diseñado para que no pienses en otro que no sea en él, y para que todo lo que desees para ser feliz lo encuentres aquí. O eso te hace pensar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deje su Mensaje !