lunes, 15 de mayo de 2017
Power
Cuando alguien te pregunta si eres fuerte o no, es difícil (a menos que se tenga un ego inmenso) decir que lo eres. Eso tiene una respuesta bastante simple, la verdad.
Todos tenemos una percepción distinta de lo que es la fuerza. Para cada uno de nosotros ser fuerte significa algo distinto, y a veces le tememos o intentamos llegar a esa definición de fuerza que tenemos. Hay gente que piensa que la fuerza física es lo importante, tener el cuerpo para pararte frente a cualquiera y que esa persona te tema, o te respete, de esa manera tus opiniones tendrán más peso porque vendrán de una persona que se ve fuerte a simple vista.
Otras personas toman el camino contrario, pensando que la fortaleza es mental, que aquella persona paciente, que siempre entiende todo, inteligente y creativo es donde la verdadera fuerza está, que no se puede superar a alguien que te da respuestas tan convincentes que su fuerza no proviene de su apariencia, si no de sus palabras.
Sólo viendo esos dos tipos de fuerza uno puede darse cuenta que también son débiles desde otro punto de vista. Ambos tipos de fuerza tienen sus defectos, y ellos mismos (más que nadie) son conscientes de lo que les falta, y tratan de esconderlo, o de intentar complementarlo con algo más. Va a depender de cómo te ha tratado el mundo, de qué es lo que te pide para ser exitoso, o para al menos vivir bien. Aquella persona a la que tanto se admira porque se le ve fuerte podría considerarse débil porque los desafíos a los que se enfrenta son mucho mayores a los que su fuerza actual le permiten abarcar. Sólo él se da cuenta de eso, nosotros sólo admiramos cómo enfrenta esa cruel y aparentemente injusta batalla.
Para mí, una persona fuerte es aquella que es capaz de sonreír cuando tiene que sonreír, llorar cuando tiene que llorar, gritar y pelear cuando tiene que hacerlo, aquella persona que no se guarda nada en su interior porque esta vida se trata de encontrarte a ti mismo, admitir que ese interior tuyo siempre cambia, y a pesar de eso seguirlo a donde esos cambios los lleven. Una persona que no duda en decir cuando algo le gusta o le disgusta, y explicar bien por qué es así para esa persona. Estar abierto a toda experiencia y saber defender lo que se crea que es cierto, como también admitir cuando se está equivocado. Para mí una persona es fuerte cuando fluye como el río, y vuela como el viento. Una persona que con una sonrisa te devuelve la tranquilidad y te entrega confianza, incluso en los momentos más difíciles.
En el fondo, una persona imposible de ser, pero sí que es entretenido intentar alcanzar ese imposible.
Y para mí, la esencia de la fuerza es la capacidad de entregar apoyo y tranquilidad incluso en los momentos más oscuros de la vida. No tiene que ver con fuerza física, ni con fuerza mental, sino que con fuerza de voluntad.
Obviamente esa fuerza también tiene debilidades, pero yo no tengo problemas con tener defectos. Ninguna fuerza es absoluta o vence a todas. Eso no es lo importante.
Lo importante es saber que una persona es fuerte (de una u otra manera) cuando alguien más quiere o ha pensado ser como esa persona.
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