jueves, 31 de marzo de 2016
Voy, poco a poco, tomándole el ritmo a esta vida universitaria, luego de 5 años en ella.
Lo bueno es que este quinto año también será el último.
Poco a poco, voy aprendiendo a ser una persona responsable con los demás, y no escapar de mis obligaciones de una manera tonta.
Felizmente, logré hacerlo sin dejar que esta vida me absorba, sin dejar de ser quién soy en el fondo, cuidando esa chispa, esa llama, muy resguardada dentro de mi, para que me recuerde siempre lo que es estar vivo.
Gracias a eso, y al amor que mi novia me da, puedo sentir el viento sonriendo, mirar como mece a los árboles, y las formas de las nubes intentando entender cómo el viento pudo hacer formas tan preciosas.
Gracias a lo que la vida me ha dado, puedo decir tranquilamente que no soy una persona gris, y que seguramente nunca lo seré.
Es un miedo superado, es un avance.
La vida es más compleja de lo que pensé, y a la vez es más fácil de lo que mi traumada persona pensaba.
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