miércoles, 4 de mayo de 2016
Divagación
No he podido dispersarme como me gustaría.
Es más que nada porque estoy en una etapa de mi vida en la que siempre hay cosas pendientes que entregar, siempre hay un proyecto a la vuelta a la esquina que tiene que ser terminado, y eso hace que cualquier momento de dispersión que tenga me haga sentir medianamente culpable, porque es tiempo que podría haber utilizado en terminar esos proyectos. Es tiempo "desperdiciado", a pesar de que sean necesarios para mi salud mental.
¿Es así como se sienten las personas que ya tienen trabajo? ¿Es así como es el mundo de las personas que deben atender su trabajo incluso en horarios fuera de horas de trabajo?
¿Es sólo el tiempo disponible la diferencia entre un niño y un adulto?
Al fin y al cabo, la gran mayoría de los hobbies que uno tiene son cosas que disfrutaba cuando pequeño, o que quizá cuando niño te hubieran gustado, de haber existido antes.
Por un lado es bueno, trabajar en lo que te gusta, pero es verdad que uno necesita hacer cosas distintas, y muchas veces hacer nada, divagar, para poder mantener el interés en tu trabajo, que no se vuelva rutina, algo monótono que debes hacer por obligación.
Por mucho que algo te guste, si es lo único que está en tu vida terminará hostigándote, y aburriéndote. Es lo que pasa cuando comes mucho dulce, cuando comes pizza todos los días, o cuando no paras de tomar alcohol. Pierde su brillo, termina aburriéndote, y no te acercas a eso por meses.
Pero no puedes darte ese lujo en el trabajo, no... debes seguir haciéndolo, porque te pagan por ello.
Quizá lo importante, ademas de hacer algo que te guste, es no olvidarte que existen otras cosas en el mundo, para que la vida no se vuelva de un sólo color.
Quizá sólo sea yo, que con mi poca energía me gusta aparentar que tengo mucha, y eso a veces me pasa la cuenta.
Si los adultos pasan por el mismo dilema de querer hacer cosas pero no alcanza el tiempo... me pregunto qué tan bien tendría que manejar mi vida para que no llegue a ese punto...
Me pregunto qué tipo de camino tendré que seguir para no perder mi sonrisa, y para no amargar sin querer a las personas que me rodean porque no hago otra cosa más que quejarme.
Pobres de los adultos, que deben pasar por millones de introspecciones para no volverse la gente apagada, ocupada y siempre enojada que es el estereotipo que tienen de ellos...
Pobre de mí, que en un tiempo más tendré que ser parte del mundo laboral, y tendré que luchar para no apagarme, y para no sentir que hacer nada es una pérdida de tiempo...
Después de todo, es imperdonable que deje que mi futuro sea gris. No sólo hay que aprender a pelearle a la vida, sino que también hay que aprender a sonreir y disfrutar los pequeños detalles cuando no se está peleando.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deje su Mensaje !