lunes, 19 de junio de 2017



A veces me pregunto qué son esas cosas que se roban mis energías, como si no quisieran que avanzara, que me encontrara en el camino que estoy recorriendo.
A veces también creo que soy yo el problema, y no el mundo como muchas veces lo siento, que soy yo el que deja de esforzarse como debería, el que no se toma en serio nada, el que deja simplemente que el mundo se mueva a su alrededor, y que por pura accióndelmundo-reacciónquemeinfluye termine avanzando al ritmo mínimo que la vida me está pidiendo.
Muchas veces me gustaría poder dejarlo todo con tal de perseguir algo, pero no soy ese tipo de persona, pienso demasiado en todo, le doy vueltas millones de veces y me pregunto qué sería de la gente que dejaría en el camino, que sería de mi sin esas personas, en qué momento de mi vida comenzaría a arrepentirme de haber vivido de esa manera.
Y de la misma manera, me pregunto cuándo comenzaré a arrepentirme de estar viviendo como ahora, casi a la deriva, sin saber lo que va a ser de mí una vez termine este año que vuela como ningún otro.
Ayer eran finales de Mayo, hoy es el tercer tercio de Junio, y tengo que admitir que ese tiempo fue un tiempo en el que no hice absolutamente nada productivo.
La gente diría "oh, pero avanzaste tu tesis, colaboraste en otros trabajos", pero eso es sólo la reacciónquemeinfluye, sé que yo debería ser capaz de hacer mil cosas más, que si de verdad pusiera mi 100% podría estar mucho más alto de lo que hoy estoy, que si pudiera por un momento dejar de ser arrastrado por esta falta de energía que me ataca siempre que quiero alcanzar algo, que me condena a lo de siempre: dejar todo a medias, nunca terminar nada, empezar cosas nuevas y no ver cómo terminan porque son dejadas de lado por otras cosas nuevas que se empiezan. Y así vamos, acumulando cosas pendientes, abrumándome solo por querer terminarlas, por no poder terminarlas porque mientras las avanzo veo a mi lado que hay mil cosas más que faltan por terminar. No, es una parte tan destructiva de mí que quizá no lo sería si tuviera gente que terminara esas cosas que deseo ver terminadas.
Pero por un lado soy un egoísta que no es capaz de confiarle a nadie su trabajo, porque cree que no serán capaces de hacerlo tan bien como yo, o que lo orientarán en una dirección completamente distinta a la que tenía pensada, aunque quizá la que ellos pensaron sea mejor que la mía, yo no estaría conforme. Me invadiría la duda de qué hubiera sido de ese trabajo si lo hubiera terminado como debería.
Y por otro lado está en que la mayoría de las cosas pendientes son cosas que se hacen solo. Escritos, dibujos, mi tesis, los proyectos paralelos, ayudar a la familia.
Este año es el final de una muy larga etapa. Y yo sigo estancado como en los principios de esta. Soy un inconformista que no puede ver las cosas que ha logrado, porque hay muchas otras cosas pendientes por hacer, y la lucha con esa parte de mi que se roba mis energías continúa.
Una vez derrote a ese lado de mi... no voy a poder parar. No voy a poder parar de avanzar. No voy a ser la misma persona, voy a seguir ciegamente hacia donde quiera ir y nadie va a poder detenerme, voy a tener tantas energías que esta convicción que tengo de que soy capaz de todo se va a hacer realidad...
Y me da miedo.
Me da miedo perder lo más importante para mí si sigo ese camino. Me da miedo nunca más poder ver las cosas con la calma y tranquilidad que lo hago ahora, no poder disfrutar nada nunca más, obsesionado con empezar y terminar cosas, perdiéndome todo el viaje de por medio...
Quizá eso en mi interior que me roba mis energías es lo que me frena de ese destino, lo que me frena de ser la persona "talentosa" que todo el mundo quiere que sea, y a la vez me protege de vivir un futuro donde nada importa.

O quizá sólo estoy justificando mi flojera. Sí, eso dirían los demás. Les costaría comprender cómo una persona tiene tanto miedo de convertirse en un adulto.
El problema es que yo ya soy un adulto. Que mira a los que ya siguen el camino que tengo pensado seguir, y se da cuenta de todo lo que yo tengo y ellos no tienen, y todo lo que ellos tienen que yo tengo, y duda y duda y duda de si vale la pena hacer el intercambio para seguir ese camino, o si es posible encontrar otro camino que me lleve al mismo lugar sin necesidad de sacrificar tantas cosas...
Ellos son tan capaces de hacer todo...
Y a la vez son tan incapaces de mirar de verdad nada...

Bueno, apostemos a que de alguna manera, como siempre ha pasado, logre superar esta crisis, y me convierta lentamente en lo que de verdad quiero ser.
Y no ser devorado por el mundo en el camino.
Y no ser devorado por mi mismo en el camino.
Y no ser devorado por mis sueños en el camino.

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