jueves, 5 de octubre de 2017

Abrir los ojos


"¿Negar la magia? Fácil hacerlo, en verdad. Algo debe verse para que sea verdadero. Nombra lo que sea que es considerado verdad, estará representado de alguna manera en un dibujo, una foto, un esquema, una medición. Los humanos deben apegarse a la visión para sentirse seguros de que lo que están diciendo es verdad. Quítales la vista, y dudarán de todo, sin importar si es verdad o no. Utilizan los ojos como sus máximos guías, cuando deberían ser solamente uno más de los muchos sentidos que se les dieron.

Pero son incapaces de creer en el poder de la magia. Ese poder de hacer posible lo imposible, el tan fuerte y maravilloso poder de la cadena de coincidencias, del destino. Los que niegan de ella intentarán que la niegues tú también, porque así hacen los adultos cuerdos, la gente decente. Pero no tú, seguramente. La magia de este mundo es la más sencilla de todas, la menos vistosa, y a la vez la más compleja de ver. Pero no ver con los ojos, ¿eh? Ni tampoco escucharla, olerla o tocarla, ya entenderás de a poco.

Mucha gente la usa en secreto, muchas veces sin darse cuenta. Basta con mirar al cielo, con soltar un suspiro, soñar con algo que te impacte de cualquier manera, desear algo con la mirada, las palabras y los sentimientos, todo sincronizado. Basta con abrir tu mente a toda posibilidad, a que todo en este mundo tiene la misma probabilidad de ocurrir hasta que ocurre. Conocer la magia es comprender que cada palabra que lanzas al mundo tiene un efecto gigantesco, especialmente si la dices sintiendo lo que quieres decir. Conocer la magia es saber que basta una caricia sincera para hacer a alguien feliz, que basta mirar un árbol para sacar una sonrisa, especialmente si el árbol es mecido por el viento. Nuestra realidad es tan manipulable como lo son nuestros ánimos al observar esa realidad. Una estatua, un libro o un juego puede ser lo mejor cuando estás con ánimos, pero puede ser lo peor cuando se te cae el mundo a pedazos. La canción más bonita, favorita de todo el mundo puede ser tu peor canción si es que te recuerda a la persona que más odias, o si te gusta ir contra la mayoría. Y eso es también parte de la realidad manipulable, porque aunque sea difícil de asumir, el "qué estoy viendo" es igual de importante que el "cómo lo estoy viendo".

Cuando admitas esta verdad, cuando entiendas que hay hilos invisibles que mueven este mundo, tan reales como las cosas que puedes ver, será el momento en el que dejes de maldecir tu destino, y comprendas por qué todo va tan mal. Y cuando te pregunten por qué estás tan calmado, o por qué todo siempre te sale bien, tendrás que decir que no lo sabes, para que no te llamen loco. Después de todo, todos somos magos en mayor o menor medida, lo queramos admitir o no.

Aprender que no puedes ver todas las verdades de este mundo también es abrir los ojos."



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