sábado, 24 de marzo de 2018
Reflexión de fin de año
Vamos a partir dando vuelta la página al año pasado, a fines de marzo, porque a estas alturas todos sabemos que tengo los años corridos u_u
Ay, el año pasado, el año pasado...
Fue horrible, punto.
Ya, pero elaboremos un poquito más en eso, si en el fondo no todo fue malo, y generalizar es horrible u_u...
Muro de texto, no lea si no quiere, no está obligado.
Yo pensé que el año antepasado ya había sido uno de los más horribles, pero este lo superó en muchas medidas.
En parte fue por mi culpa, por no haber estado a la altura... o mejor dicho, por intentar cumplir con las expectativas de todo el mundo. Me fui apagando, quebrando lentamente sin que ni yo me diera cuenta... hasta que me volví una persona apagada, aburrida, que intentaba estar para todos sin estar realmente ahí...
Y obviamente, no resultó bien.
Al final tanto miedo que tenía de dejarme llevar por la corriente, que me dejé llevar por una que ni siquiera había visto, ya no era la presión social lo que me hacía el mayor peso (porque me quedé con dos o tres amigos después de lo que había hecho), pero lo que me hacía el peso era la presión de ser alguien en la vida. De ser lo mejor, para mí, para todos, de estar a la altura de lo que todo el mundo esperaba de mí, de cumplir todos los compromisos a los que no podía decirles que no porque mi mente no paraba de decirme "no es nada, tú puedes!", y al final tuve tantas cosas encima que no pude cumplirlas.
A principios de año, luego de que mi mamá estuviera un poco más estable por lo que le había pasado en su columna, me fui a vivir con unos tíos para estar más cerca de todo lo que tenía que hacer, con la tesis y el museo y las otras investigaciones que tenían en mente para hacer en la universidad. No fue fácil para mi quedarme con ellos, pero al final me fui acostumbrando porque la amabilidad que tenían era increíble, y terminé sintiéndome bien allí. Después del viaje a Perú volví allí por un tiempo, pero al final me devolví porque mi hermano chico no estaba cuidando de mi mamá como había dicho que lo haría, y se desapareció meses a la ciudad donde su novia vivía. Podría haberme quedado en Santiago, sí.... pero todos entendieron mi situación, y mi profe guía arregló con unos colegas que podría ir a su laboratorio en Rancagua para seguir avanzando todo allí, mientras estaba atento de mi mamá, que después de su operación no podía hacer ninguna fuerza mientras duraban los meses de recuperación, y con lo terca que es lo hubiera hecho igual si hubiera estado sola...
Mi profe guía me había dado su apoyo, en el museo también, los colegas de Rancagua también... no quería decepcionarlos, no quería decepcionar a nadie...
Entre pelear con mi papá porque estaba cansado de nosotros y nuestra "flojera", intentar hacer que mi hermano chico reaccionara, apoyar anímicamente a mi mamá porque había entrado en una "crisis existencial" al darse cuenta de que no podía hacer nada y se cansaba apenas intentaba hacer algo como si la vejez le hubiera llegado de golpe, seguir terminando las cosas pendientes en el museo, mi tesis, las investigaciones para poder dedicarme a investigar en el futuro, mis ganas de querer seguir escribiendo a pesar de tener tantas cosas que hacer, me fui agobiando anímicamente, y me fui encerrando cada vez más y más, sin atreverme a desahogarme de verdad con nadie... en vez de eso planté una fachada de que todo iba bien, a todo el mundo.
No quería que me vieran como alguien débil, como alguien "dramático", como alguien que se está ahogando en un vaso de agua... habían momentos en los que de puro pensar en todas las cosas que tenía que hacer y seguir haciendo me daba un dolor de estómago horrible, tenía tanto miedo de que nadie entendiera todo lo que me estaba pasando por mucho que lo explicara... y al final se me iba el día y muchos días pensando en cómo iba a organizarlo todo para hacerlo encajar, para que resulte...
Nada resultó.
Dije que terminaría la tesis antes de finalizar el año. No la terminé.
Dije que dejaría avanzadas las investigaciones que quería hacer. No las pude avanzar lo suficiente, decidimos dejarlas hasta ahí. El ritmo de trabajo que tenían los investigadores de nivel nacional/internacional era brutal, y yo todavía no estaba a la altura.
Dije que terminaría las cosas pendientes en el museo para poder hacer cosas de verdad interesantes ahí, o dejarlo hasta ahí y tener más tiempo libre. No lo terminé.
Dije que terminaría la novela en la que he estado trabajando estos años, para intentar publicarla o conocer más gente de ese mundo para quizá algún día publicarla. No la terminé. Sólo pude terminar la segunda parte, y la primera está ahí, esperando que alguien la edite y le agregué todo lo que tenía pensado para ella, para que se sienta completa.
Intenté hacerlo todo, y no terminé nada.
La persona que más sufrió por todo esto fue la Pamela, que seguramente sintió durante la mayoría del año que tenía que andar arrastrando un robot para todos lados, a alguien que no se parecía en nada a la persona con la que quería estar, y que más encima no decía nada interesante, no hacía nada interesante, y no respondía nada fuera de lo común, como si todo fuera una obligación, intentando cumplir las expectativas de lo que es ser una pareja...
Dejamos de ser pareja hace poco, y la verdad no quiero hablar a fondo sobre eso porque todavía duele...
Y supongo que este año lo comienzo así. Dándome cuenta de que quise serlo todo y no fui nada. De que no puedo vivir para cumplir las expectativas de todo el mundo porque todos tienen distintas expectativas de mí, y no voy a poder cumplirlas todas al mismo tiempo... que tengo que aprender a vivir para mí, para encontrar mi felicidad, y vivir mi vida a mi manera, y no como el resto quiere que la viva...
Dándome cuenta de que quizá no quiero dedicarme a investigar porque los sacrificios que hay que hacer para investigar son tan grandes que no estoy seguro de que pueda soportarlo. Y entendiendo que tengo que aprender a ser yo mismo otra vez, después de intentar mantenerme en pie como si de un pilar fuerte se tratara, cuando en verdad me estaba resquebrajando cada vez más, hasta que llegó el punto en el que me derrumbé y tengo que empezar a armarme de nuevo, esta vez como de verdad quiero ser.
El año pasado fue un año en el que decepcioné a todo el mundo, incluido a mí mismo.
Este año espero que pueda hacerle frente al mundo como en verdad soy, y empezar a formar mi vida alrededor de eso, sea donde sea que esa vida me lleve, que la verdad no tengo idea dónde voy a ir a parar, pero tengo la esperanza de que será un lugar en el que voy a estar feliz.
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