miércoles, 4 de julio de 2018

Halfway

Mitad de año ya, se pasó tan rápido a fin de cuentas, y es un poco difícil hacer un balance de mi vida en este momento, pero creo que de a poco todo se está poniendo mejor, aunque hay más subes y bajas que de costumbre.

No suelo escribir cosas así a mitad de año, siempre habían sido momentos caóticos para mí, donde suele atraparte todo lo que pasa a tu alrededor y simplemente te olvidas del tiempo, y cumples obligaciones, y vas de un lado para otro, y lo único importante es vivir y seguir adelante, hasta que se acerquen fechas más festivas o tengas un momento para respirar.

Este año para mi ha sido todo lo contrario, ha sido el año en el que más he respirado de todos los demás, y me he podido dar cuenta de aspectos de mi vida que había dejado enterrados y que no había tocado de hace muchísimos años.

Cosas malas de mi personalidad que por conformismo había dejado estar.
Cosas buenas que no había podido resaltar.
Cosas que antes de darme cuenta ya me hacían llorar, por la pena que sentía de que a pesar del tiempo nada había cambiado...

No sé, quizá no haya sido el año más productivo académicamente, o profesionalmente, y la verdad es que eso se ha retrasado tanto que no puedo dejar de pensar que por poco toma el peor camino posible, pero por el lado de mi avance personal... he descubierto tantas cosas, que creo que puedo decir que he crecido un montón, más de lo que pensé...

Aunque estoy mucho más sensible que antes. Ya no soy ese pilar inquebrantable que a muchos les gustaba que fuera. Ahora siento mucho cada cosa que me dicen, o cada cosa que me pasa, como si estuviera recibiendo todo sin ningún filtro o ninguna máscara.
Y duele más.

Pero también se siente mejor cuando las cosas son buenas.

Es una forma de vivir  tan distinta a lo que estaba acostumbrado, y aún así siento que mi esencia no ha cambiado, es sólo que creo que de a poco me estoy volviendo más fuerte de verdad.

Hay gente que miraría este año mío y diría que ha sido una total pérdida de tiempo.

Yo puedo decir con toda seguridad que ha sido un año intenso, realmente intenso, y eso no es malo.

Hoy me quebré un poco y lloré por una discusión con mi madre, y después de todo, me puse a pensar que hace mucho tiempo que no lloraba tan libremente. Y eso es bueno, a pesar de todo es bueno.

Ya no tengo encima esa maldición que no me dejaba llorar sin importar lo mal que me sintiera.

De a poco puedo mostrar mejor lo que siento al mundo.

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