jueves, 6 de julio de 2017

Inside


En los momentos tranquilos, uno se encuentra a sí mismo, al menos por un segundo.
Ves ese instante pasar, y lo guardas, como una fotografía.
Te das cuenta de cómo eres en verdad, y las cosas buenas y malas que eso trae. Pero encontrarse a uno mismo está bien, porque a pesar de lo mal que vayan las cosas, y de lo difícil que sea el mundo, no puedes evitar sonreír.
Porque todavía estás vivo en tu interior. A pesar del vacío que podría rodearlo todo, el centro sigue teniéndote a ti mismo.
Tu sigues siendo tú mismo. Y cuando vives en la espiral del trabajo sin parar, el estrés y las distracciones de las pantallas, hay pocas cosas que se sienten tan bien como haberte encontrado en un pequeño espacio de  tu interior.

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