martes, 18 de julio de 2017
Writing
Una entrada más introspectiva, más dedicada a mí, y a ti si quieres conocer un poco más de mi interior (lejos de las estupideces que pienso). No tienes que leerlo si no quieres, es 100% opcional. Disfruta de la imagen de la chica con gatos, y su sonrisa feliz y tranquila junto a lo que le gusta (similar a cómo me siento hoy, a pesar de todo).
Hay veces que pienso en lo mucho que me gusta escribir, y siempre termino preguntándome por qué. ¿Es por los mundos posibles? ¿Es para dar a entender mis fantasías? ¿Para explicar puntos de vista? ¿Es para escapar de este mundo aunque sea un poco? En parte sí, todas esas juntas, pero todo eso va mucho más allá...
Me gusta escribir porque me libera, junto con las razones anteriores. Me permite expresarme al 100% como me gustaría hacerlo, aunque muchas veces se malinterprete lo que escriba, la intención está ahí, oculta entre las palabras, entre los significados de esas palabras, en las intenciones de dar a entender algo. Cuando escribo puedo ser realmente yo mismo a pesar del miedo que siento de serlo muchas veces, ya sea porque me da verguenza, o por mi "lado oscuro", o por mis ilusiones de cabro chico, todo eso puede ir expresado entre las palabras... y no he sentido nada tan liberador como eso. El espacio en blanco que aloja a las palabras no puede dañarse, no puede corromperse, ese espacio en blanco no te responderá nada sin importar lo que escribas en él. Es un muro, un espejo donde puedes poner lo que desees, y el producto será un reflejo de tu interior, el producto siempre será una interpretación de ti mismo.
¿Y qué tiene de interesante conocer el interior de alguien leyendo lo que escribe? Pues todo, la verdad. Lo que se escribió es el mundo para uno, y a pesar de que el 99% de la gente lo mire en menos, no lo lea o no le interese entenderlo, siempre es un alivio haberlo intentado, y ese 1% que intenta comprender el laberinto de lo que se escribió.
Y tiene un valor adicional para mí también. Soy demasiado introvertido para mi propio bien, y para interactuar con la gente tengo que ponerme una máscara de simpatía que todos adoran, y que me protege de las tonteras del exterior. Si alguien me preguntara en persona qué quiero decir con lo que escribo, o de qué tratan las cosas que escribo, me quedaría en blanco, pero seguramente le escribiría luego cuando esté más tranquilo, explicándoselo. Por lo mismo a pesar de ser tan "simpático" tengo tan pocos amigos, porque la gente no es tonta, y nota que no eres una persona interesante o que vale la pena seguir hablando con ella cuando no muestras nada de lo que te gusta o de lo que no te gusta. No, ese tipo de personas es plana y aburrida, y los entiendo perfectamente, yo pensaría igual, aunque mi lado más "empático" (y porque yo soy igual) me diga que hay algo más allí detrás, y quizá me den ganas de conocerlo más (como me pasó con un amigo). Bueno, la cosa es que escribir es una de mis dos únicas maneras de liberar mi interior, de darle rienda suelta a todo lo que siento y pienso, sin miedos.
Y también, es la única manera que puedo expresar bien lo que siento. Cuando hablo o chateo con alguien, y me pongo a mostrar más de lo que siento más de la cuenta, suelen interrumpirme, o intentar consolarme, o intentar animarme, dependiendo de lo que sea que se hable. Es difícil darles a entender que no estoy mal, o que no es en verdad lo que quería decir, es algo más, sigamos hablando, pero las conversaciones son demasiado dinámicas para mis pensamientos lentos, así que el tema se cambia antes que termine de expresarme por completo. De a poco he aprendido a expresarme como el resto de la gente, de comprimir lo que siento y pienso en poquitas y justas palabras, pero aún tengo mucho que aprender.
Quería escribir esto porque gracias a la escritura he podido conocerme realmente como soy, qué es lo que quiero y no quiero, qué pienso del mundo y sus justicias e injusticias, y hacia dónde quiero ir en el futuro... Si no pudiera escribir, o si no me hubiera decidido cuando chico a tomar un cuaderno, un bloc y soltar la enorme cantidad de estupideces, pensamientos y sentimientos que pasaban por mi interior, sería una persona muy amargada y triste, sintiéndose estúpidamente incomprendida... y estoy tan agradecido de haber encontrado un refugio en las palabras y los dibujos a tan temprana edad... de haberme atrevido a dejar todo lo que pasaba en mí grabado en un lugar que no fuera dentro de mí... de verdad es tan difícil de explicar lo feliz que me sentí en esos momentos cuando comprendí que había encontrado al fin un lugar para mí... aunque fuera malísimo escribiendo, el hecho de estar escribiendo me salvó millones de veces cuando ni yo mismo me entendía. Me regaló momentos de risa, alegría, superación y verguenza cuando releí lo que escribí hace dos años, cinco años, diez años, quince años...
Me di cuenta que todavía estaría perdido por el mundo si no hubiera escrito nada en mi vida. No hubiera caminado el mismo camino que recorro hoy. Siento que este camino es el que tenía que recorrer, que gracias al apoyo de mi novia, mi familia y poquísimos amigos, poco a poco iré derrumbando los muros que rodean mi interior, y al fin podré decir que no es la escritura una de mis dos únicas maneras de mostrarme de verdad.
Pero fue la valentía inicial de querer plasmar en algo mi interior, y por estas mismas palabras que me ayudan a mostrar un poco más de mí, que todo empezó de verdad. Que puedo decir que no me siento perdido en esta vida, y que tengo la seguridad para superar los desafíos que vengan en frente.
Este mismo conjunto de letras que llena este espacio blanco fueron uno de los puntos de partida.
Y por lo mismo, nunca dejaré de escribir.
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