Es curioso lo que es el destino, y las muchas variaciones que tiene esta en la mente de las personas. Como uno pasa de creer en él y luego a maldecirlo por cada paso que te hizo dar hasta llegar donde estás ahora, como si necesitáramos culpar a algo o a alguien de todo lo malo que nos pasa, una y otra vez. Culpar a alguien de toda decisión que nos llevó a este extraño momento de nuestras vidas.
El destino tiene esa capacidad, de ser real para nosotros sólamente cuando nos conviene que lo sea. Porque para muchas personas es algo que las mismas personas hemos construido, para atribuirle a algo las cosas buenas o malas que pasan. Para sentir que fue algo mucho mayor a nosotros lo que deseó que cierta cosa buena pasara, o estuvieras con alguien en ese mismo momento. O para echarle la culpa de la misma manera a algo mucho mayor que uno por las maldiciones que se está pasando en ese momento.
Extraño es el destino, que se echa al hombro toda fortuna y desdén que nos pasa. Extraño es, que vaga entre la existencia y la negación, permitiéndole tocar lugares a los que nosotros ni alcanzamos a imaginarnos.
¿Pero es acaso mejor decir que no existe nada similar al destino en este mundo? ¿Es mejor decir que toda la cadena de eventos que no controlamos fueron debido al azar, a la mezcla de decisiones de otras personas que llevaron a ese momento? ¿Es acaso mejor decir que todo es simplemente suerte y que no hay nada más que pensar?
Va en cómo cada uno quiera ver el mundo, la verdad. A la gran mayoría de las personas le gusta ver este mundo de la manera más "realista" y científicamente posible, recordando al destino solamente si las coincidencias fueron demasiadas, y sea imposible para nuestras pequeñas mentes atribuirle eso a la suerte, a un chance entre millones de que justamente eso ocurriera.
Hay otra fracción de gente que lo ve desde el extremo contrario. Que toda acción del destino está controlada por un plan mayor, del cual no podemos escapar, del cual predeterminadamente estamos siguiendo aunque no estemos conscientes de ello, y que toda decisión que tomemos sobre algo esta completamente previsto. Que esto que estoy escribiendo estaba destinado a ser escrito ahora, y que si me hubiera quitado la flojera antes y decidido a escribirlo antes también hubiera sido predeterminado así, predeterminado que justo en ese momento lucharía con mi flojera. Todo es lo que el destino quiera que sea.
A mi me gusta verlo todo con una mezcla de ambas. Mi lado egocéntrico me dice que uno nace para hacer algo en este mundo, y que aunque no se sepa exactamente qué es, basta con seguir lo que uno mismo cree y quiere ser para lograr aquel destino. El destino se encargará de abrirte el camino, de darte las opciones, directa o indirectamente estarán ahí. Es el destino el que presentará todas las oportunidades, porque ocurrieron por una cadena de consecuencias tan larga que sería imposible para ti rastrear cómo te llegó esa oportunidad. Y, aunque el destino sea el que te presente la oportunidad, tu como ser humano eres impredecible, tu decisión será la que moldee tu mundo de ahí en adelante, por lo que el destino te mostrará la oportunidad, el escenario, y tu decidirás hacia donde llevarlo, ya sea de una manera predecible o de la más impredecible que logres encontrar. Yo elijo lo que más me guste, sea esto impredecible o no, fiel a mí, a lo que soy, y a cómo veo la vida, este mundo, y lo que quiero que sea para mí.
Por lo que el destino tiene la culpa de mostrarte nuevas oportunidades que jamás te hubieras esperado, pero tu tienes la culpa de tomarlas o no, la última palabra es tuya, por lo que todas las cosas que te pasen por esas decisiones serán tu responsabilidad.
Por eso, me gusta pensar que el destino fue tan simpático conmigo para presentarme la fortuna de encontrarte como te encontré, en un lugar donde jamás pensé que encontraría a alguien tan preciado para mí. El destino me mostró la oportunidad de conocerte, de saber más de ti, de presentarme a la persona que nunca pensé que sería mi vida, mi corazón y lo más importante para mí.
El destino me permitió conocerte, pero fue mi decisión comenzar a hablarte, comenzar a querer conocerte, pasar esas noches enteras hablando de cada cosa que surgía, y muchas cosas más que comienzan a ser difusas por el paso de los años. Fue mi decisión que haya conocido a una persona tan bella, como fue tu decisión seguirme el juego en las conversaciones, tener ganas de conocerme, y que el cariño haya sido mutuo. El destino te permitió conocerme, pero la última decisión fue tuya y mía.
De la misma manera podríamos haber decidido no hablarnos más después de esa primera vez, y nuestras vidas hubieran tomado caminos tan distintos y lejanos entre ellas que quién sabe dónde estaríamos ahora... cómo seríamos, o con qué personas nos hubiéramos rodeado...
Es una pérdida de tiempo pensar en eso la verdad, a menos que quieras un dolor de cabeza, o quieras deprimirte.
Nuestras decisiones nos han permitido seguir juntos y amarnos como lo hacemos. Así ha sido desde entonces, y así será en el futuro, con cada obstáculo y oportunidad que se nos presente en el camino. El destino las traerá a nosotros, y nosotros actuaremos como lo consideremos más adecuado.
Mi decisión será siempre estar por siempre junto a ti, la mujer que amo.
¿Y la tuya?
¿Qué le dirás al destino?

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