¿Magia? No, eso no es algo que sea posible de hacer en la realidad.
Eso es lo que dicen, lentamente consumiéndose en su cerrada visión del mundo. Decidiendo qué es lo que existe y qué es lo que no.
"Ver para creer", dice la mayoría. Si no lo ves, no existe, así de simple. Pues, hay muchas cosas que no puedes ver, y aún así existen. La mente humana es un claro ejemplo, la gente sabe que existe una porque con ella piensa, pero cuando se "ve" es solamente el cerebro, procesos cognitivos, no ves el vasto mundo que hay dentro de esa masa celular.
Los sueños y las esperanzas tampoco se ven, pero allí están, dando ánimos y fuerza a la gente que quiere cumplirlos, sabiendo que algún día se verán, como si fueran una premonición del futuro.
Lo mismo ocurre con el amor, del cual jamás lo hemos visto directamente, sólo vemos sus expresiones, sólo sentimos esas cosquillas en el estómago, sólo sentimos ese brillo en los ojos, esa belleza en las sonrisas de quien amamos, esa tranquilidad y plenitud en el corazón de saber que alguien piensa en ti. Nadie ve al amor, pero sí que lo han sentido.
En un caso más práctico: hace setecientos años los microorganismos no existían para la humanidad, pues no se podían ver. Milagrosamente, cuando se inventó la microscopía, se descubrió ese maravilloso mundo, y pudimos darnos cuenta de la existencia de aquellos minúsculos seres. ¿Quiere decir esto que desde el momento que los vimos comenzaron a existir? ¿Que antes de eso no existían? ¿Que todas las enfermedades que provocaron antes de poder verlos fueron hechas de la nada?
No, siempre estuvieron ahí, aunque no siempre hayamos podido verlos.
Aún hoy seguimos descubriendo más y más cosas que no podíamos ver, tan masivos como los agujeros negros a millones de años luz, y tan remotos y extraños como las comunidades que viven en las fosas hidrotermales en el fondo del mar, sin luz ni plantas o algas que sustenten su alimento, a cuatro mil metros de profundidad.
¿Magia? Claro, para mí existe. La siento, es parte de mí, se presenta para mí en muchísimas formas, ya sea desde mi interior o desde el mundo hacia mí. Esa sensación increíble de que algo tan extraño, tan indescriptible recorre tu cuerpo y tu alma. Jamás podrá ser descrita, pues es ese algo indescriptible que cada persona siente de manera distinta. Es lo desconocido. Es la capacidad de hacer posible lo imposible. Es la capacidad de enfrentarte a la realidad sabiendo que esta no es completamente real.
Si existe la magia es algo completamente opcional. Si para ti no existe, entonces no existirá. Si para mí existe, entonces existirá, después de todo la realidad es tan flexible que tiene espacio para que ambas convivan, de la misma manera que hay gente que cree en el amor y otros que no.
Si para ti no existe la magia, espero que algún día alguien aparezca y te muestre qué es lo que es. Si para ti existe la magia, espero que no te olvides nunca de lo que se siente, aunque quizá en un futuro le des otras explicaciones más "realistas".
Después de todo, este mundo es lo que uno quiere que sea. Para el pesimista, este mundo será uno lleno de guerras, hambre y corrupción. De daño ambiental, terrorismo y monopolio en todos lados, aunque con su par de cosas buenas. Para el optimista, será el punto en el que el mundo menos conflictos ha tenido a lo largo de la historia de la humanidad, en el que estamos conectados y comunicados como nunca antes lo habíamos estado, y en el que más libertades de opinión se ha tenido desde el inicio de la sociedad. Para la persona que va y viene entre lo bueno y lo malo, este mundo es un caleidoscopio, un sube y baja de emociones, y de una lucha interminable que te recompensa enormemente cuando al fin alcanzas una victoria.
¿Magia? No, eso es algo que es mejor sentir, a preguntarse si existe o no. Lo mismo pasa con el amor, lo mismo pasa con la religión. Lo mismo pasa con todo en este mundo.

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