Se debe tener la fuerza para enfrentar las adversidades.
No por la recompensa que vendrá al final.
Sino para mostrarle tu fuerza al mundo, para demostrarle que tienes la determinación y resiliencia para afrontar cualquier problema que la vida te lance encima.
Para demostrarle a la gente que puedes ser un pilar en los momentos más difíciles.
Para demostrarte a ti mismo que puedes ser más fuerte de lo que alguna vez imaginaste.
Este mundo es un desafío constante, es un no terminar de batallas que se vuelven cada vez más difíciles.
Pero tú también te vuelves más fuerte, a un ritmo mucho más rápido que los desafíos que vienen, si sabes aprovechar cada recurso.
Siempre que avances, la vida te lanzará desafíos.
Siempre que te detengas en tu avance, se te regalará paz.
Es tú decisión lanzarte cada vez más al horizonte, o asentarte en el lugar que estás.
Es tú decisión crecer como persona y ser cada vez más fuerte.
Es tú decisión colocarte un límite, o no tenerlos.
Tú decides volverte una persona magnificente, aquella persona que siempre deseaste ser.
O quedarte donde estás, mirando algo que deseas, sin moverte.
Tú decides si ser admirado y envidiado cuando vean lo fuerte que eres.
O admirar y envidiar a aquellos que lo son.

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