sábado, 30 de septiembre de 2017

Comfy


Antes no me gustaba la primavera, por muchas muchas razones. Una de esas razones era que sentía que esta estación se "robaba" mis energías, estaba siempre mucho más desganado, y como fanático del frío más que del calor que soy, no podía aguantar sentir que el refrescante y frío viento y el sol que calienta pero no quema eran reemplazados rápidamente por un viento feroz y renovado, y un sol que te quemaba apenas pudiera.

Hoy tampoco soy fanático de la primavera (es mi segunda estación menos preferida), pero puedo disfrutarla mucho mucho más. Me gusta más el cielo de primavera más que el de invierno, por aquí el cielo de primavera siempre es distinto, lleno de nubes desgarradas como hilos blancos llevados por el viento, o como algodones gigantescos esparcidos en el lienzo azul. Pero más que nada, hay una sensación de alegría tranquila que nunca antes había notado, como si el mundo te invitara a volver a empezar, o a continuar con más ganas para que todo siga avanzando. Una comodidad que te arropa y te empuja suavemente para que no descanses, pero que tampoco te apures, que las cosas requieren tiempo para crecer, que esas flores en los árboles no van a dar frutos ni hoy ni mañana por mucho que los aceleres, que esos polluelos en los nidos no van a buscar su propia comida sin saber volar. Tómate tu tiempo, camina lento, pero camina, siempre hacia adelante, y no te detengas que esta época no es para sentarte a mirar cómo el resto de las cosas siguen creciendo y avanzando, sino que para avanzar con ellas.

La primavera te muestra todos los colores que le dan la vida a este mundo, y eso aún hoy es abrumador para mí, y seguramente por eso se "robaba" mis energías, pero al menos puedo apreciarla de una manera que antes no podía, y es una estación que me cae mucho mejor. Es opuesta al otoño, que me invita a disfrutar del frío, tomarme un descanso, y aceptar que las tormentas siempre llegan, por lo que siempre es mejor prepararse de antemano para ellas.

Caminar en otoño es como caminar con el mejor consejero del mundo.
Caminar en primavera es como caminar envuelto en el manto más esponjoso cómodo del mundo, sintiendo que fue hecho con todo el cariño del mundo para ti, para que sigas caminando aunque a veces llueva, aunque a veces haga frío, o aunque a veces corra viento.

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